Psicoterapia para el Colon Irritable
He observado que los pacientes que sufren del colon irritable se encuentran “desesperados” en
la búsqueda de una ansiada “solución”. Estos pacientes,
generalmente son refractarios a los tratamientos convencionales, se observa
que reiteradamente fracasan a pesar de transitar distintas y variadas terapéuticas.
Si bien por la índole de la afección, no se puede prometer
hasta el presente una definitiva cura, sí sabemos que desde nuestro
quehacer psicológico nos incumbe acompañarlo brindándole
la mejor atención, transmitiéndole herramientas y recursos
para que el enfermo pueda aprender a “manejar” lo mejor posible
su disfunción.
Tal como señala Edward B. Blanchard de la Universidad de Albany,
N.Y; “resulta sorprendente el hecho de que este desorden tan expandido
entre la población, haya atraído tan poca atención desde
el ámbito psicológico, tanto en el quehacer clínico,
como desde la investigación científica”.
Considero que los psicoterapeutas tienen mucho conocimiento y experiencia,
que puede ser agudizada al conocer la profundidad fisiopatológica
del cuadro. De esta forma, seguramente podrán ayudar más eficientemente
a este perfil de pacientes.
En la franja de pacientes que consultan por padecer este síndrome
podemos encontrar una gran dosis de conflictos psicológicos, los cuales
necesitan de buenas intervenciones psicoterapéuticas.
Resulta fundamental para el paciente, encontrarse con profesionales
avezados en el tema, que no aborden al enfermo como ïmaginario", "hipocondríaco",
o "psiquiátrico".
Paralelamente, los médicos gastroenterólogos podrán
sentirse aliviados al contar con la posibilidad de derivar sus pacientes
a los psicólogos, ya que tienen recursos limitados en el tratamiento
farmacológico. Sabemos que muchos de estos profesionales de la medicina
necesitan incorporar recursos desde la Psicología que puedan ampliar
y optimizar su relación con el paciente que muchas veces plantea un
desafío significativo.
Objetivos
Por ende, el tratamiento psicológico apunta a que los pacientes
aprendan nuevos recursos para controlar, disminuir y/o eliminar los síntomas.
El abordaje puede ser individual o grupal.
En ambos casos, las técnicas que se implementan son múltiples:
- Reestructuración cognitiva: focalmente
la observación guiada
hacia los pensamientos, sentimientos y emociones que el paciente tiene
respecto de sí mismo y de sus circunstancias.
- Entrenamiento en
relajación: relajación muscular y entrenamiento
autógeno , visualizaciones curativas y meditaciones.
- Modificación
conductual: concretamente ayudar a que el paciente incorpore las
dificultades del cuadro en su vida y no evite circunstancias
laborales,
familiares y/o sociales debido al mismo.
Enojo, Ansiedad, Depresión, Miedo, Vergüenza, Desvalorización...
La clave está en encontrar alternativas o respuestas más funcionales
para que la persona pueda enfrentar la vida sin que cada hecho desagradable
o traumático afecte a esta parte tan sensible de su organismo.
Paciente y terapeuta elaboran juntos un re-aprendizaje de la forma en que
el paciente capta lo que pasa y cómo lo metaboliza.
La Alianza Paciente-Terapeuta
Es fundamental que el terapeuta legitime que los síntomas (dolor,
hinchazón, flatulencia) no son imaginarios o causados sólo
por problemas psicológicos.
Avanzando Paso a Paso
A los pacientes se les indican las "tareas" que deben observar
en el lapso entre las sesiones. Todas ellas apuntan a detectar las causas
de stress físicas (cansancio, comida picante, enfermedades) y psicosociales
(llegar tarde, sentirse cohibido, estar enojado) que pueden disparar los
síntomas digestivos.
Lo importante es que el paciente pueda incorporar la convicción de
que las intervenciones psicológicas pueden ser tan efectivas como
las biológicas para aliviar sus síntomas.
En síntesis deseo remarcar que el objetivo del tratamiento
psicológico es que el paciente logre transformar a lo largo del proceso, sus pensamientos
disfuncionales, por otras construcciones y creencias más operativas
como las siguientes:
“Puedo vivir con este cuadro, me relajo”
“Puedo manejarlo”
“Estoy aprendiendo a diario, nuevas maneras de ver el mundo y mi situación”
“No soy una persona detestable por padecer estos síntomas”
“Las molestias van y vienen, sé como poder con ellas”
“Nadie me quiere menos por tener yo esta vulnerabilidad”.
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