Información para familiares y amigos
Muchas veces, cuando el aquejado es un ser querido, los familiares no saben
qué hacer, al ignorar de qué se trata el problema, y desconocer
cuál es la ayuda que pueden brindarle..
Resulta muy común, entonces, que las emociones fluctúen entre
la impotencia y la bronca.
Podrán suponer que su familiar se comporta como un "hipocondríaco",
o que está muy "nervioso", y observar que paulatinamente
va dejando de cumplir con sus roles sociales o familiares.
Esto se corresponde con la poca o mucha ayuda que pueda permitirse demandar
quién tiene la disfunción. Si éste se sintiera "culpable" o
preocupado por la "carga" que acarrea a su familia, o "avergonzado" por
sus síntomas, podrá aislarse con el consecuente perjuicio.
Por ello, la psicoeducación ( el conocimiento sobre la anatomofisiopatología
del cuadro y sus concomitantes psicológicas ) les resultará muy útil
a todos, para no incrementar tragedias o temores.
Si la persona que sufre, conoce sus límites y sabe pedir ayuda,- tal
vez para delegar un trabajo, o para no verse forzado en una salida social-,
todos podrán beneficiarse.
Es importante que la familia evite suposiciones acerca de lo que es más
conveniente para el paciente. Este debe involucrarse y participar activamente
de los proyectos familiares.
A su vez, hay que estar atento a las "limitaciones reales" del
malestar, y tratar que quién está aquejado no limite progresivamente
su vida en los ámbitos sexual- laboral- social...
Si así fuera, ayúdele a encontrar una asistencia psicológica
eficaz.
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