¿Es una enfermedad "seria"?
No. Es una disfunción benigna que no implica complicaciones orgánicas a largo plazo. Cada individuo sobrellevará sus síntomas mejor o peor de acuerdo a su personalidad.
A algunas personas puede comprometerles mucho su calidad de vida. Los síntomas pueden ser muy molestos y alterar las actividades diarias de quien lo padece.
Quienes portan este síndrome no están más expuestos a desarrollar cáncer que el resto de la gente.
De diez personas, dos lo padecen.
Según las estadísticas, entre un 10 y un 20 % de la población sufre este cuadro. Se sabe además, que es la segunda causa de ausentismo laboral después del resfrío común.
Las mujeres son quienes más lo sufren.
¿ Tiene cura?
Las estadísticas hechas por la Fundación Internacional del Colon Irritable (Milwaukee, 1995) muestran que cada año un porcentaje significativo de los pacientes se mejoran. Desde un abordaje multicomponente lo más aconsejable es trabajar con un equipo integrado por médico, psicólogo, nutricionista y fisioterapeuta.
Una vez descartada la patología orgánica, mediante el estudio de la videocolonoscopía ó videoendoscopía digestiva baja , también llamada videofibrocolonoscopía (VCC), el trabajo con un psicoterapeuta especializado en el tema puede ayudar a la recuperación. Por ejemplo, en los casos en los que el stress es un factor central en la aparición del cuadro, resulta indispensable identificar y transformar los desencadenantes o disparadores de los desequilibrios (ambientales, laborales o sociales).
Claro que, el objetivo final debe ser introducir cambios en la forma en que el individuo se vincula con los estímulos estresantes cotidianos y en el modo en que percibe y maneja su enfermedad o disfunción.
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